En un gesto que ha dejado sin palabras al planeta del tenis y ha traspasado fronteras deportivas, Carlos Alcaraz ha anunciado este 25 de febrero de 2026 una donación de 10 millones de dólares a la Fundación “Hogar de la Esperanza”, un orfanato y centro de acogida de niños y adolescentes en situación de vulnerabilidad en su ciudad natal, Murcia (España).

La noticia, difundida a través de un comunicado conjunto entre el equipo de Alcaraz y la propia fundación, ha provocado una reacción inmediata y masiva en redes sociales, donde el hashtag #GraciasCarlitos y #10MillonesParaMurcia se han convertido en tendencia mundial en menos de una hora.
“Todo niño merece amor, una oportunidad para brillar y un futuro lleno de esperanza”, escribió el número 1 del mundo en su publicación de Instagram, acompañada de una fotografía en la que aparece abrazando a varios niños del centro, tomada durante una visita sorpresa que realizó hace apenas dos días sin que trascendiera a los medios.
La donación, que se destinará íntegramente a la construcción de un nuevo edificio de viviendas tuteladas, un centro de formación profesional, zonas deportivas y un programa de apoyo psicológico y nutricional para los más de 120 menores que actualmente residen en la institución, representa la mayor aportación individual jamás realizada por un tenista en activo a una causa social en España.
Alcaraz, que cumplió 22 años el pasado 5 de mayo, explicó en un vídeo posterior que la idea surgió tras una conversación con su madre, Virginia Rufo, y su equipo más cercano. “Cuando era pequeño, veía a niños que no tenían lo que yo tenía: una raqueta, un entrenador, una familia que me apoyaba. Nunca olvidé esas caras. Hoy, con lo que el tenis me ha dado, quiero devolverlo donde más falta hace: aquí, en Murcia, a los niños que están empezando su camino”.
El impacto ha sido inmediato. La Real Federación Española de Tenis, la ATP y la WTA han emitido comunicados oficiales de elogio. Rafael Nadal, que siempre ha sido un referente para Alcaraz, publicó en sus redes: “Orgulloso de ti, Carlitos. Esto es lo que hace grande a un campeón dentro y fuera de la pista”. Novak Djokovic, por su parte, escribió: “Tu corazón es más grande que tu revés. Felicidades”.
En Murcia la emoción se ha vivido en las calles. Decenas de vecinos se han concentrado espontáneamente frente al orfanato portando pancartas con mensajes como “Gracias Carlitos, eres nuestro orgullo” y “Murcia te quiere”. El alcalde de la ciudad, José Ballesta, ha anunciado que el nuevo edificio llevará el nombre de “Ciudad de la Esperanza Carlos Alcaraz” como reconocimiento oficial.
Pero más allá de las cifras y los titulares, lo que realmente ha conmovido al mundo han sido las imágenes y testimonios que han empezado a llegar desde el centro. Niños de 8 a 17 años han grabado vídeos cortos dando las gracias, algunos con lágrimas, otros con sonrisas enormes mientras sostenían cartulinas con frases como “Gracias por creer en nosotros” o “Ahora sí podremos soñar más grande”.

La madre de uno de los residentes, que prefiere mantenerse en el anonimato, declaró a medios locales: “Carlos no solo ha dado dinero. Ha dado esperanza. Mi hijo lleva años diciendo que quiere ser tenista como él. Hoy me ha dicho: ‘Mamá, si Carlos cree en mí, yo también puedo creer’”.
El acto de generosidad llega en un momento especialmente simbólico para Alcaraz. Apenas unos días antes había perdido en semifinales del Abierto de Australia ante un inspirado Jannik Sinner, en un partido que muchos calificaron como el cambio de guardia generacional. Sin embargo, en lugar de esconderse o centrarse únicamente en la revancha deportiva, eligió transformar esa energía en algo mucho mayor.

Expertos en filantropía deportiva han señalado que esta donación marca un antes y un después. “No es solo la cantidad —explica el profesor de la Universidad de Navarra Javier Rodríguez—, es la forma: directa, sin intermediarios, sin buscar rédito publicitario, sin logos corporativos. Es un acto puro de responsabilidad social desde la cima del deporte”.
La noticia también ha generado un efecto dominó. Varios jugadores del circuito han anunciado donaciones menores a causas similares en sus países de origen. Andrey Rublev donará 500.000 dólares a un centro infantil en Moscú, mientras que Iga Świątek ha prometido igualar el 10% de sus premios de 2026 a orfanatos polacos.
Carlos Alcaraz, que sigue entrenando en Murcia para preparar Indian Wells, ha pedido expresamente que no se convierta en un circo mediático. “No quiero cámaras en el orfanato. Quiero que los niños tengan paz y que sepan que alguien cree en ellos. Nada más”.
Pero es imposible evitar que el mundo hable de esto.
Porque cuando el número 1 del tenis mundial decide que su legado no se mide solo en Grand Slams, sino en vidas cambiadas, el impacto va mucho más allá de una pista de tenis.
Hoy, Murcia llora de emoción. Y el mundo entero, también.